Somos color

Somos color

Lo que te gusta, por algo te gusta.

A cualquiera le puede pasar de comprarse una prenda que a simple vista le encanta, pero que nunca encuentra el momento de usar. Peor aún, la usamos y eso puede desencadenar en dos tipos de finales: sentirnos incómodas o, directamente, tener que volver de emergencia para cambiar ese outfit erróneo.

Lo que nos define es la paleta cromática que se divide en colores cálidos y fríos. Saber esto resulta importante porque no todas las tonalidades suelen favorecernos. Cada persona es un mundo y cada una posee un color para identificarse. Los ojos, el pelo y la piel son algunos de los factores que tenemos que tomar como referencia. La luz también juega un papel muy importante en la percepción de los colores. Usar los colores correctos puede provocar un efecto no sólo de armonía, sino que también de rejuvenecimiento. Así que, mejor, ¡tomá nota!

 

Los expertos en colorimetría suelen utilizar dos paños, uno dorado y uno plateado, que al colocarse debajo del rostro de la persona interesada, son los encargados de descifrar qué paleta de colores favorecen ese rostro. Cuando el que favorece es el paño dorado, esa persona tiene que comenzar a beneficiarse de los tonos cálidos. En cambio, si es el plateado, la favorecen los tonos fríos.

 

Usar el tono adecuado cambia la mirada, y se pueden ver beneficiadas diferentes partes tales como la boca, la sonrisa, la luminosidad de la mirada, las manchas, etc. Los colores fríos son asociados al color azul en todas sus tonalidades. Por un lado, están los colores en un estado puro y, por otro, a los que se les agrega luz como los celestes, el lavanda. Los tonos más cálidos están más asociados al amarillo. Un buen dato: dicen los que saben que el rojo le queda bien a cualquiera.

 

Si querés sabér más, te recomendamos el libro Color! de Carolina Aubele o una buena sesión con un experto para saber qué tonos van con vos.

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